Acá viven del turista y del tiburón ballena, todo gira en llevarte a nadar cerca del animal, todo por unos 75 dólares. El resto en pasarla allí, caminar, pescar, comer…la vida para quien visita se detiene, para quien habita, simplemente, es.
El transporte humano es posible gracias a nuestra inmensa capacidad de maginar. Usar la fuerza propia para moverse rápidamente lo hacemos sobres dos ruedas, a veces en tres, en este viejo invento. Cada una tiene su historia, la de sus duelos y todos los lugares en donde va dejando su huella.
Son mis amigos desde hace algunos años. Eran más en el grupo pero la vida los ha ido separando. Cuando me reuno con ellos es como volver a ser el que era a los 20 años, por supuesto ya no lo soy, pero disfruto ese rato de música que me aleja de vida diaria. Para ellos esta es lo cotidiano, como esa noche en donde tocaron con poco auditorio. Son musicos de bar, han trabajado en eso desde hace tiempo, así se ganan la vida, tocando notas por las noches, tomando cervezas, las cuales, por supuesto, compartimos.
Bateria esperando.
Todo listo. El Tama estaba en camino para dar inicio.
La Gibson amarilla
Tocando Memo Aguilar. Fue una noche con poca audiencia, la lluvia asustó a casi todos. No importó, las cuerdas siguieron enviando señal a las bocinas.
El Tama, serio todo el tiempo, solo se activa para golpear la bateria.